Atascos

17 de Marzo de 2006. Son las 5 de la tarde, y hace un rato ha empezado a llover. No importa, yo me meto en mi coche y me voy a casa. Me temo que hoy no tardaré 40 minutos en llegar, pues el lunes es fiesta, y como en todas las fiestas los madrileños aprovechan para escapar de su ciudad.

Son las 5 y media, y aun no he pasado del Xanadú. Esperemos que pasado el puente del Guadarrama la cosa cambie…

Son las 6 de la tarde, y acabo de pasar Navalcarnero. Una hora para avanzar 20 kilómetros.

Los atascos son fenómenos extraños. Lo primero, eso de que elijas el carril que elijas te tocará el lento es erróneo. Tengo comprobado que en condiciones de trafico muy lento el carril derecho avanza más rápido, siempre.

Pero hay algo que no me explico… ¿qué hace que los coches estén parados? Es decir… si mi coche está parado, es porque el de alante también lo está, y este a su vez porque el que está delante de él tambien lo está. Si seguimos esa sucesión, acabaremos llegando a un coche que está  circulando. Los cuellos de botella… En ellos está la clave. Que nombre más acertado, describe de forma muy gráfica la situación que acontece. En una autovía los cuellos de botella son las incorporaciones, los llamados carriles de aceleración. Eso hace que el tráfico sea más lento, evidentemente. ¿Pero qué hace que el trafico se pare?

Aquí viene mi “rayada” (en mitad de un atasco da tiempo a divagar mucho): Los atascos son como las olas del mar. Una ola en alta mar no tiene mucha fuerza aparente, pero su potencial es muy alto, entonces, cuando llega a la costa, ese potencial rompe a la ola, y adquiere su máxima altura. Con los atascos sucede igual; un pequeño frenazo (pequeña onda en altamar) hace que el que te sucede frene aun más, y el que le sucede a él frena más aun, aumentando el potencial de la frenada, y terminando en un inminente estancamiento.

Prometo que algún dia terminaré con los atascos, y ya nadie tendrá que sufrir las largas esperas! Hasta entonces… disfruten del viaje!



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